El Senado italiano aprobó una reforma que limita la transmisión de la nacionalidad a solo dos generaciones. La medida afectará a numerosos argentinos con ascendencia italiana que buscan obtener la ciudadanía.

El Senado de Italia dio media sanción este jueves a una reforma impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni que restringe el acceso a la ciudadanía italiana por derecho de sangre (ius sanguinis). La medida, que aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados, establece que solo podrán obtener la ciudadanía quienes tengan un padre o abuelo nacido en Italia, eliminando la posibilidad para descendientes de generaciones más lejanas.

La votación en el Senado resultó en 81 votos a favor y 37 en contra. El canciller Antonio Tajani defendió la iniciativa, argumentando que busca «devolver la dignidad y el sentido a un derecho que debe basarse en un vínculo auténtico con Italia, no solo burocrático, sino también cultural, cívico e identitario».

Hasta ahora, la ley vigente desde 1992 permitía la transmisión de la ciudadanía italiana sin límite generacional, lo que benefició a numerosos argentinos descendientes de italianos. Con la nueva reforma, se estima que miles de argentinos podrían quedar excluidos de este derecho.

La Cámara de Diputados debatirá la reforma la próxima semana, y se espera su aprobación debido a la mayoría que posee el gobierno en dicha cámara.

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