El ex secretario judicial Pablo Carlos Molina fue condenado a cuatro años de prisión por ordenar de forma ilegal la intervención del teléfono celular de su esposa y un supuesto amante, al sospechar que lo engañaban. El hecho ocurrió en 2014, cuando, en su rol de secretario del Juzgado Federal N°1 de Corrientes, libró un oficio sin resolución judicial para ejecutar la escucha, con la firma del entonces juez Soto Dávila.
El oficio fue enviado a la Dirección de Observaciones Judiciales de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), justificando falsamente que las líneas intervenidas estaban relacionadas con una causa por narcotráfico. Sin embargo, se comprobó que pertenecían a su esposa y a un allegado a ella, con quien el acusado sospechaba que mantenía una relación extramatrimonial.
La maniobra fue descubierta en 2019, durante una revisión de su oficina tras su remoción del cargo por otra causa vinculada al encubrimiento de una organización narco. En esa instancia, se encontraron 28 discos compactos con las grabaciones ilegales, que databan de septiembre y octubre de 2014.
El Tribunal Oral Federal de Corrientes dictó la condena de cuatro años de cárcel, además de inhabilitar a Molina para ejercer cargos públicos por el doble de ese tiempo. La pena fue menor a la solicitada por los fiscales, quienes habían pedido cinco años de prisión. Molina ya había sido condenado anteriormente por favorecer a bandas del narcotráfico.










