El mercado editorial argentino experimentó un repunte durante el último año, con un crecimiento del 12% en las ventas respecto al período anterior, según datos de la Cámara Argentina del Libro (CAL). Este incremento estuvo impulsado por una mayor asistencia a ferias, la expansión de la venta online y el regreso de la lectura como hábito cotidiano, especialmente entre los jóvenes. El género más destacado fue la ficción contemporánea, seguido por los libros de autoayuda, política y economía. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2025 registró una asistencia récord de 1,5 millones de visitantes, consolidándose como el evento cultural más importante de la región.

Entre los títulos más vendidos se destacó El verano en que todo cambió, de la escritora argentina Clara Fontana, que lideró el ranking durante 18 semanas consecutivas. La novela, de corte romántico y con tintes históricos, logró superar las 120.000 copias vendidas, cifra inusual para el mercado local. En el ámbito internacional, Las horas invisibles, de la española Marina Castillo, se posicionó como la importación más exitosa, agotando varias ediciones en cuestión de días. Ambos títulos reflejan la preferencia de los lectores por historias que combinan drama y suspenso con una narrativa ágil.

El género no ficción también mostró un gran desempeño, especialmente los libros vinculados a la coyuntura política y económica. Argentina, entre la crisis y la esperanza, del periodista Diego Romero, se convirtió en el ensayo más vendido del año, con 85.000 ejemplares comercializados. En paralelo, los manuales sobre finanzas personales y desarrollo profesional crecieron un 20% interanual, impulsados por la búsqueda de herramientas para afrontar la inestabilidad económica. Librerías consultadas destacaron la tendencia de lectores jóvenes a interesarse por temas de inversión y ahorro.

La literatura juvenil y la fantasía continuaron en ascenso, apalancadas por el fenómeno global de las redes sociales y plataformas como TikTok y BookTok, que influyen en las decisiones de compra. Títulos como Reinos de fuego de Valeria González y La última profecía de Lucas Andrade vendieron más de 50.000 copias cada uno, gracias a la difusión de reseñas virales en internet. Este segmento representó el 18% de las ventas totales del mercado argentino, consolidándose como una de las áreas de mayor crecimiento para las editoriales.

El canal online tuvo un rol clave en la expansión del mercado. Según un relevamiento de la CAL, las ventas por comercio electrónico crecieron un 35% en 2025, favorecidas por descuentos, envíos rápidos y la posibilidad de acceder a títulos difíciles de encontrar en librerías físicas. Plataformas como Mercado Libre y la tienda digital de Yenny-El Ateneo lideraron este proceso, mientras que surgieron emprendimientos independientes que ofrecen suscripciones literarias y envíos personalizados. Esta digitalización ha cambiado los hábitos de compra y amplió el alcance geográfico de las editoriales.

En cuanto a la producción local, las editoriales independientes tuvieron un papel protagónico. A pesar de la inflación y los aumentos en el costo del papel —que subió más del 70% en el último año—, lograron publicar más de 18.000 títulos nuevos, cifra que representa el 60% de la oferta total. Estos sellos apostaron por autores emergentes y temáticas alternativas, ampliando la diversidad del catálogo nacional. El apoyo de programas estatales y provinciales, junto con el financiamiento colectivo a través de plataformas digitales, resultó fundamental para su supervivencia y crecimiento.

De cara al próximo año, los especialistas prevén que el sector editorial seguirá creciendo si se mantiene la estabilidad en el consumo cultural y se fortalecen las estrategias digitales. Las editoriales están apostando a ediciones sustentables, libros interactivos y experiencias híbridas entre lo físico y lo virtual. El desafío será sostener el interés de los lectores en un contexto de alta competencia con otras formas de entretenimiento, como el streaming y los videojuegos. Sin embargo, las cifras de 2025 confirman que la lectura sigue siendo un hábito vivo y en expansión en Argentina.

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