El segundo trimestre de 2025 mostró un crecimiento del turismo emisivo, pero también una caída en el receptivo, dejando un saldo negativo en la balanza turística del país.
Entre abril y junio, 951.700 argentinos viajaron al exterior, un aumento interanual del 39,1%, mientras que llegaron 461.700 turistas internacionales a Argentina, un descenso del 13,1%. Esto generó un saldo neto negativo de 490.100 visitantes, reflejando un desafío para la retención de divisas y la competitividad del destino.
El turismo receptivo se concentró en Brasil, Europa y el resto de América, con un 34% de visitantes alojándose en hoteles de cuatro y cinco estrellas. Los extranjeros realizaron más de 6,2 millones de pernoctaciones y gastaron 534,8 millones de dólares en el trimestre. Por su parte, los argentinos en el exterior acumularon 13,7 millones de pernoctaciones y un gasto total de 1.401,2 millones de dólares, con Brasil, Europa y el resto de América como destinos principales.
En junio, el saldo negativo se profundizó: ingresaron 542.300 visitantes no residentes frente a 1.219.500 salidas de argentinos, dejando un balance de 677.200 personas. El tráfico aéreo mostró la misma tendencia, con 164.200 llegadas internacionales frente a 367.100 salidas de residentes (+31,9%).
Durante julio, los vuelos nacionales e internacionales alcanzaron récords históricos, impulsados por la política de Cielos Abiertos y mayor conectividad. Sin embargo, las vacaciones de invierno mostraron debilidades: la cantidad de turistas internos descendió un 10,9% y la estadía promedio cayó a 3,9 días, pese a un incremento nominal en el gasto diario.
El desafío para las autoridades y el sector privado será aprovechar la mayor conectividad aérea y las rutas internacionales para fortalecer el turismo interno, reducir disparidades territoriales y equilibrar la balanza entre visitantes extranjeros y argentinos que viajan al exterior.










