Los allanamientos por corrupción encendieron reclamos internos y pusieron bajo la lupa el estilo de vida de la familia.

El escándalo que sacude a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y salpica a los dueños de la droguería Suizo Argentina, Jonathan y Emmanuel Kovalivker, tuvo un fuerte impacto en Nordelta, donde ambos residen. La filtración de chats de WhatsApp entre vecinos del barrio privado reveló sorpresa, alarma y cuestionamientos a la administración por la falta de información durante los procedimientos judiciales.

Los operativos de la semana pasada incluyeron un despliegue policial que derivó en la detención de Emmanuel Kovalivker, a quien se le incautaron 266 mil dólares y 7 millones de pesos en efectivo. En paralelo, su hermano Jonathan permaneció prófugo varios días. La situación despertó inquietud entre los residentes, que se enteraron por los medios de la magnitud del caso.

En los mensajes filtrados, algunos vecinos reclamaron que la administración del country debió haber comunicado el operativo. “Estaría bueno saber si fue acá y si la guardia no debería avisar que hay un procedimiento de esa índole”, escribió un residente tras confirmarse la identidad de los allanados.

El perfil ostentoso de los Kovalivker también quedó en el centro del debate. La familia es conocida en Nordelta por su colección de autos de lujo —entre ellos Ferraris y Porsches utilizados en competencias amateur— y por sus propiedades en barrios exclusivos y en Punta del Este. A eso se suma un conglomerado de empresas que abarca logística, construcción y una concesionaria de alta gama llamada Il Cavallino.

Mientras la causa judicial avanza bajo la órbita del juez Sebastián Casanello, los vecinos discuten la convivencia con empresarios cuestionados y el impacto que episodios de este tipo generan en la seguridad y la imagen de la comunidad. El caso ANDIS ya se perfila como uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años.

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