Tras la derrota del 26 de octubre, el peronismo bonaerense entra en un proceso de renovación que enfrenta al espacio de Máximo Kirchner con el del gobernador Axel Kicillof y los intendentes.

La caída electoral del peronismo provincial reactivó la disputa por la conducción del PJ bonaerense, donde Máximo Kirchner abre la puerta a competir para mantener su liderazgo y los intendentes ligados a Kicillof preparan una alternativa que proyecta un recambio orgánico. 

El gobernador bonaerense, que fortaleció su perfil al ganar en 100 de los 135 municipios en los comicios desdoblados, impulsa desde su espacio la idea de una nueva conducción partidaria alineada con la gestión y la territorialidad, lo que genera tensión con la línea kirchnerista del partido.

El desenlace de esta interna será clave no solo para el futuro inmediato del PJ en Buenos Aires, sino también para determinar quién asume como referente del peronismo nacional hacia 2027, en un contexto de redefinición tras la derrota electoral reciente.

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