Lejos del mito de que “la minería deja el 3% en el país”, los números oficiales muestran lo contrario: el 80% de la facturación del sector permanece en Argentina, distribuido entre salarios, proveedores nacionales e impuestos, según el Ministerio de Economía de la Nación.
La industria minera no necesita subsidios ni proteccionismo, sino reglas estables y libertad para invertir. Por cada dólar exportado, la minería aporta 20 veces más en impuestos y retenciones que en regalías, de acuerdo con la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). Su contribución incluye IVA, Ganancias, derechos de exportación y aportes laborales, todo generado por capital privado y riesgo empresario.
En provincias como San Juan, Catamarca o Santa Cruz, la minería sostiene miles de empleos formales, impulsa pymes y reactiva sectores como transporte, metalmecánica y servicios. Es el ejemplo concreto de que cuando se libera la producción y se respeta la inversión, la economía se mueve sola: más trabajo, más consumo y más recursos genuinos para las provincias.










