El gobernador bonaerense inicia un año decisivo para consolidar su proyecto presidencial, fortalecer su control en el PJ provincial y sumar respaldo sindical y de otros mandatarios peronistas.

Axel Kicillof comenzó 2026 con una estrategia clara: darle volumen político a una alternativa nacional al gobierno de Javier Milei. El punto de partida fue el plenario del Movimiento Derecho al Futuro en Ensenada, donde dejó en claro que no se trata aún de una candidatura formal, sino de una etapa de construcción política que exceda los límites de la provincia de Buenos Aires.

En paralelo, el mandatario profundizó su perfil opositor y reforzó vínculos clave. En las últimas semanas mantuvo encuentros con las dos CTA y con la cúpula de la CGT, acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario, una figura central dentro del esquema kicillofista. El respaldo del peronismo de La Matanza y el alineamiento de dirigentes territoriales fortalecen su posición en la interna bonaerense.

Uno de los objetivos estratégicos del espacio es disputar la conducción del PJ bonaerense, actualmente en manos de Máximo Kirchner. En ese escenario, Magario aparece como la principal candidata para liderar el partido, con el apoyo del núcleo duro del gobernador. El resultado de esa elección será una señal clave sobre el peso real del kicillofismo dentro del peronismo provincial.

De cara al futuro, Kicillof buscará consolidar alianzas con otros gobernadores del PJ, sindicatos y movimientos sociales, con la intención de ordenar a un peronismo fragmentado y construir una opción competitiva a nivel nacional. El 2026 se perfila así como un año bisagra para su proyección presidencial y para la redefinición del liderazgo opositor.

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