Mientras los incendios forestales avanzan en distintas zonas de la Patagonia y concentran los esfuerzos de brigadistas y autoridades, en redes sociales comenzó a instalarse una narrativa que vincula el fuego con la actividad minera. Se trata de una discusión que creció de forma acelerada en las redes, pero que no encuentra respaldo en datos oficiales, investigaciones judiciales ni evaluaciones técnicas.

El fenómeno no es nuevo: ante eventos de alto impacto ambiental, las redes tienden a condensar múltiples debates en un solo relato, mezclando incendios, minería, legislación ambiental y conflictos territoriales. El problema es que esa superposición discursiva construye relaciones causales sin evidencia, que luego se replican como certezas en la conversación pública.

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