Un conflicto entre dos gigantes del transporte expuso presuntas maniobras irregulares en el reparto de subsidios millonarios. Las acusaciones cruzadas apuntan a fallas en el control estatal. La renuncia del titular del área profundizó las sospechas.
Un escándalo sacude al sistema de transporte público tras la denuncia de irregularidades en la distribución de subsidios por unos 30.000 millones de pesos. La disputa enfrenta a La Nueva Metropol y al Grupo DOTA, mientras la Secretaría de Transporte quedó en el centro de las críticas por presunta falta de control y supervisión.
El conflicto se inició a fines de diciembre de 2025, cuando cuatro de las cinco cámaras empresarias del sector denunciaron a Metropol por una supuesta defraudación al Estado mediante la manipulación de datos del sistema SUBE. Según la acusación, la empresa habría alterado recorridos para inflar compensaciones, obteniendo fondos de manera desproporcionada frente a sus competidores.
En medio de la polémica, renunció el entonces secretario de Transporte, Luis Pierrini, quien había sido designado en 2025 con aval político del Ministerio de Economía. Aunque su salida se explicó por motivos personales, fuentes oficiales indicaron que estuvo vinculada a la filtración de la denuncia y a una posterior reestructuración interna del área.
Metropol rechazó las acusaciones y sostuvo que se trata de una maniobra impulsada por empresas rivales, en especial DOTA, en el marco de una disputa por la incorporación de colectivos eléctricos importados. Desde el sector recuerdan que DOTA también fue señalada en años anteriores por presuntas irregularidades en otros subsidios, sin sanciones relevantes.
El caso volvió a poner en debate el sistema de subsidios al transporte, que mueve cientos de miles de millones de pesos al año y depende de controles estatales débiles. La investigación en curso podría derivar en causas penales y reavivó los reclamos por una auditoría integral que garantice transparencia y evite nuevos desvíos de fondos públicos.










