La histórica fabricante de neumáticos Fate confirmó el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores.

La medida judicial dispuso la “inmediata restitución del inmueble a favor de sus titulares”, aunque aclaró que ello no implica limitar el derecho a manifestarse fuera del predio. Pese a la orden, fuentes del caso señalaron que el desalojo quedó en suspenso para evitar riesgos y preservar la integridad de todas las partes involucradas.

El conflicto estalló de manera sorpresiva: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica y encontrar un cartel que anunciaba el cese total de actividades. Desde entonces, trabajadores y al menos un delegado permanecen dentro del predio, mientras continúan las negociaciones en un clima de alta tensión.

Pasadas las 13, el Gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria por 15 días a través de la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, con el objetivo de encauzar la disputa y abrir una instancia de diálogo entre las partes.

El fiscal Marcelo Fuenzalida fundamentó la orden de restitución en la necesidad de recuperar la planta ubicada en Almirante Blanco Encalada 3003, luego de constatar un ingreso con violencia durante la mañana, con daños en el alambrado perimetral y en los accesos, además de la ocupación de distintos sectores del establecimiento.

La empresa había comunicado días antes su decisión de cesar por completo las operaciones en la planta y notificó a los trabajadores junto con el compromiso de abonar las indemnizaciones legales correspondientes. Mientras tanto, efectivos de la Policía Bonaerense permanecen en las inmediaciones sin avanzar en el desalojo, en un escenario de fuerte sensibilidad social que mantiene en vilo a casi un millar de familias.

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