El presidente Javier Milei lanzó este domingo un mensaje con destinataria implícita al advertir que, tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires del 7 de septiembre pasado, hubo “opositores y propios que soñaron con el sillón de Rivadavia”.

La declaración se produjo durante su discurso ante la Asamblea Legislativa, donde el mandatario hizo alusión a quienes, según sostuvo, imaginaron un escenario de reemplazo en el poder tras el revés electoral. Minutos antes, el intercambio protocolar entre ambos había sido breve y sin gestos de cercanía.

La tensión también quedó reflejada en la transmisión oficial del acto. La cadena nacional evitó mostrar el saludo entre el jefe de Estado y la presidenta del Senado, un detalle que no pasó inadvertido en medio de las versiones sobre la interna en la cúpula del Ejecutivo.

Además, la disposición de las cámaras en el recinto hizo que, durante buena parte del mensaje presidencial, el plano difundido al aire recortara la figura de Villarruel, dejando fuera de cuadro su rostro. La escena reforzó la percepción de frialdad política entre ambos dirigentes en un acto institucional clave.

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