Las diferencias entre el núcleo duro libertario y la vicepresidenta Victoria Villarruel volvieron a quedar expuestas tras un nuevo cruce público en el Congreso.
Cerca del presidente Javier Milei aseguran que lo único que esperan de Villarruel es que “haga su trabajo” y defienda en el Senado las iniciativas del Ejecutivo. En la Casa Rosada sostienen que les gustaría contar con una vice “alineada” con las políticas oficiales, aunque descartan impulsar un pedido formal de renuncia.
Entre los principales reproches aparece el señalamiento de que, antes del triunfo electoral, habría avanzado en acuerdos políticos y en un eventual reparto de ministerios con sectores vinculados al larretismo. También la acusan de haber promovido al Partido Demócrata en la provincia de Buenos Aires, lo que —según la mirada libertaria— habría restado fuerza territorial a La Libertad Avanza.
La tensión se intensificó tras un fuerte intercambio con el ex ministro de Defensa Luis Petri. El dirigente la acusó de haber sido “funcional a la oposición” y de abrir el Senado para que se intentara frenar el programa económico del Gobierno. Villarruel respondió con dureza y cuestionó a Petri por la situación de IOSFA, la obra social de las fuerzas de seguridad.
Detrás de los cruces públicos afloran viejas rencillas de la campaña y diferencias sobre la conducción política del espacio. Mientras el oficialismo busca cerrar filas en torno a su programa económico, la relación entre el Presidente y su vice atraviesa uno de los momentos más delicados desde el inicio de la gestión.









