Juan Pablo Perea, ministro de Minería de San Juan, expuso en la Cámara de Diputados y sostuvo que la reforma de la Ley de Glaciares busca hacer más precisa la protección ambiental, incorporando criterios técnicos y evidencia científica para resguardar los recursos hídricos estratégicos del país. La iniciativa se enmarca en la necesidad de actualizar una normativa vigente desde hace más de quince años.

Al iniciar su exposición, destacó la centralidad del agua para la provincia y su vínculo con la vida cotidiana y la producción. “San Juan es una provincia que vive de su agua. Cada sanjuanino lo sabe. Nuestra gente convive con la cordillera y cuida su recurso hídrico como la base de toda forma de vida”, afirmó.

El funcionario insistió en que la propuesta no implica una flexibilización de la ley. “No venimos a pedir que se proteja menos. Venimos a pedir que se proteja mejor. Y venimos con la evidencia científica para demostrarlo”, sostuvo, al remarcar que el objetivo es clarificar la norma y mejorar su aplicación.

Uno de los puntos centrales fue la diferenciación entre ambiente glacial y periglacial. Mientras que los glaciares son considerados reservas hídricas esenciales cuya protección no está en discusión, se planteó que las formaciones periglaciales deben ser evaluadas según su impacto real en las cuencas.

En ese sentido, señaló que estudios técnicos muestran que algunas de estas geoformas tienen una incidencia mínima en el caudal de los ríos, por lo que su análisis debe hacerse caso por caso. A su vez, defendió el rol de las provincias en la gestión de los recursos naturales, en línea con el esquema federal previsto en la Constitución.

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